“Llevar apellido Galán es una responsabilidad, por eso me miden con una vara mucho más alta que a los demás”: Carlos F.

Para Carlos Fernando Galán, candidato a la Alcaldía de Bogotá, llevar el apellido del líder liberal Luis Carlos Galán, asesinado hace 30 años, supone “una gran responsabilidad” porque su padre está presente en la memoria de los colombianos como un político honesto que se enfrentó a la mafia del narcotráfico.

“Por eso me miden con una vara mucho más alta que a los demás candidatos”, afirma el exsenador de 42 años en una entrevista con Efe cuando faltan menos de dos meses para las elecciones del 27 de octubre.

Ese día los colombianos elegirán alcaldes, gobernadores, concejales y diputados regionales para un periodo de cuatro años que comenzará el 1 de enero de 2020.

El asesinato el 18 de agosto de 1989 de Galán, que se perfilaba como sucesor del entonces presidente Virgilio Barco (1986-1990), fue atribuido a una alianza del cartel de Medellín, dirigido por el capo Pablo Escobar, con políticos corruptos por denunciar la infiltración del narcotráfico en la política.

Treinta años después Carlos Fernando, el segundo de sus tres hijos con Gloria Pachón y líder del movimiento independiente Bogotá para la Gente, tiene el 22,8 % de la intención de voto para la Alcaldía según la última encuesta que lo muestra como principal rival de la exsenadora Claudia López, de Alianza Verde (36,6 %).

Al detallar lo que hará en caso de ganar las elecciones, Galán asegura que dará prioridad a la lucha contra la inseguridad, un problema crónico de la ciudad en la que al año son robados más de 400.000 teléfonos móviles, solo para citar uno de los delitos que más agobian a los bogotanos.

“Seré el alcalde de la seguridad. Esa va a ser mi prioridad. La seguridad no es un asunto delegable”, sostiene el candidato, quien asegura que “todo irá acompañado de un mejor uso de la tecnología”.

Igualmente afirma que generará oportunidades de educación y empleo para los jóvenes más vulnerables de la ciudad y una política mucho más ambiciosa de resocialización de personas condenadas por delitos menores.

“Promoveré una mayor eficiencia en el servicio de vigilancia de la Policía Metropolitana, con fuerzas de despliegue rápido (…) y un cuerpo élite para el transporte público” ya que los autobuses del sistema Transmilenio de han convertido en escenario de numerosos delitos.

Para mejorar la movilidad, otro mal que padecen los bogotanos por lo caótico del tráfico y las deficiencias del servicio público, Galán asegura que construirá la primera línea del metro y más avenidas.

“Hay cosas que van bien y hay que concretarlas”, dice el candidato, quien recuerda que en los próximos siete años Bogotá tendrá que ejecutar un presupuesto para obras de cerca de 45 billones de pesos (unos 13.400 millones de dólares de hoy).

“Eso significa grandes obras que van a transformar a Bogotá y hay que llevarlas a buen puerto”, asegura.

También planea convertir a la capital colombiana en una ciudad que “viva 24 horas” para lo cual desarrollará programas culturales que permitirán crear puestos de trabajo y dinamizar la economía.

“La propuesta mía es una propuesta equilibrada”, dice y subraya que está en medio de los candidatos que afirman que “todo va bien y que hay que avanzar ciegamente (oficialismo), y otros que dicen que todo va mal y que hay que retroceder ciegamente (oposición)”.

El candidato, que ha sido editor político del diario El Tiempo, concejal de la capital colombiana, secretario de Transparencia de la Presidencia y senador, promete ocuparse también de los miles de inmigrantes venezolanos que se ha establecido en Bogotá.

“La inclusión de los inmigrantes debe basarse en su regularización y en su participación activa en proyectos de ciudad que le aporten a la sociedad”, apostilla Galán, quien considera que el Gobierno central debe otorgarle a los inmigrantes venezolanos permisos de trabajo para que salgan de la precariedad.

A Bogotá, ciudad de casi ocho millones de habitantes, han llegado más de 350.000 venezolanos y eso supone un reto para la Alcaldía que debe ofrecerles educación, salud y trabajo.

Por eso el candidato considera que la migración puede aportar mucho a Bogotá y al país pues según el más reciente censo de población la capital colombiana está “envejeciendo”.

“El censo indicó cambios en la pirámide poblacional de Bogotá y eso implica que la llegada de venezolanos puede significar un bono demográfico” porque buena parte de los que llegan al país son niños o jóvenes, señala. EFE