La forma de presionar a una persona para que se entregue no es secuestrar a su hijo: Aída Victoria

Foto: Captura de video

Después de que una juez de Bogotá la dejara en libertad, Aída Victoria Manzaneda Merlano, hija de la fugitiva excongresista Aída Merlano, llegó a Barranquilla a altas horas de al noche del pasado martes. 

La joven de 20 años volvió a su ciudad natal luego de ser capturada y llevada a Bogotá para responder por el escape de su madre que ocurrió en un centro médico en el norte de Bogotá el pasado 1 de octubre.

En compañía de uno de sus abogados, la mujer llegó a la capital de Atlántico donde fue recibida por su abuela en medio de un conmovedor abrazo. 

A su llegada, la joven dijo a medios de comunicación que la esperaban en el aeropuerto Ernesto Cortissoz, “no imaginan la emoción que me dio sentir ese fogaje en la cara cuando me bajé del avión. Me hubiese gustado que así como me llevaron, me hubiesen traído, pero ya qué”.

Al ser preguntada sobre quiénes pudieron estar involucrados en la fuga de Merlano como por ejemplo importantes figuras políticas, la joven envió un contundente mensaje: “seguramente, estas personas quisieron poner a mi mamá como el cordero que iba a borrarles el pecado, pero mi mamá no va a ser cordero ni redentora de nadie”, luego continuó diciendo que no creía que nadie la hubiera ayudado pues la exsenadora “no iba a confiar en algún político para su huida porque eso era comprarse un tiquete, no a otro país, sino a un cementerio”. 

De la misma forma, reiteró su rechazo a la actuación de la Fiscalía diciendo que en su caso lo que ocurrió fue “desproporcionado” y “absurdo”, también que no estuvo de acuerdo el operativo pues “no me parece que la forma de presionar a una persona para que salga de donde está escondida sea secuestrarle un hijo porque eso lo hacen los narcotraficantes. Se supone que la Fiscalía debería obrar en derecho”. 

Finalmente, frente a la duda que también ha llamado la atención en los últimos días por su cambio de nombre desde hace aproximadamente seis meses, Aída Victoria dijo: “decidí cambiarme el nombre en homenaje a mi mamá. Cuando todo esto pasó, ella me decía que me desvinculara de ella, que si me daba vergüenza, dijera que ella no era mi mamá. Y yo le decía: ‘¿eres loca? Si yo me siento superorgullosa de ti, soy afortunada de tener a la mamá que tengo’. Entonces, me dijo que ella siempre quiso ponerme su nombre, así que decidí ponérmelo yo misma, pero me puse Aida Victoria. Ella va a salir victoriosa de esto”.