Sánchez logra mínimo margen para su Gobierno de coalición izquierdista

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El socialista Pedro Sánchez confirmó los pronósticos y logró este martes una victoria por un mínimo margen de dos votos en el Congreso de los Diputados para encabezar un Ejecutivo de coalición izquierdista, lo que rompe el bloqueo político que vivía España desde abril.

Tras un debate de investidura muy tenso y agitado desde el pasado sábado, Sánchez fue investido hoy presidente con 167 votos a favor, 165 en contra y 18 abstenciones, en la segunda votación celebrada en el Congreso, para la que se requería únicamente una mayoría simple.

Esta victoria de Sánchez supone que España tendrá el primer gobierno de coalición de su historia reciente (el último fue durante la II República en la década de 1930), pero también el Ejecutivo más escorado a la izquierda y el que logró un apoyo más apretado en el Congreso.

Esta votación pone además fin al bloqueo político que vivía España desde las elecciones generales del 28 de abril pasado, en las que venció el Partido Socialista (PSOE) de Sánchez, pero tras las que no pudo formar una mayoría de gobierno, por lo que fue necesario repetir los comicios el 10 de noviembre, con nueva victoria socialista.

Fueron en total 254 días de bloqueo político que concluyeron con el anuncio del resultado por parte de la presidenta del Congreso, Meritxell Batet. Ese anuncio fue recibido con un grito de alegría y aplausos por parte de la bancada socialista, y por los diputados de la formación izquierdista de Unidas Podemos, cuyos integrantes corearon el célebre eslogan “Sí se puede”.

Tras la votación, Sánchez ya confirmado como presidente del Gobierno saludó personalmente a todos los diputados de su partido, mientras que su socio de coalición, Pablo Iglesias (líder de Unidas Podemos, UP), no pudo contener las lágrimas de la emoción.

Pedro Sánchez ha formado una mayoría con el apoyo de la formación izquierdista UP, con la que formará una coalición formal, que tendrá el apoyo de varios pequeños partidos regionalistas y nacionalistas; aunque en Europa son habituales los Gobiernos de coalición, sí son más extraños los que reúnen a socialistas con partidos a su izquierda, ya que compiten por el mismo electorado.

En el caso de PSOE y UP esta coalición se presenta compleja además porque si bien Sánchez e Iglesias prodigan ahora abrazos, sonrisas y promesas de cooperación, en el pasado han mantenido una dura rivalidad personal más allá de las diferencias políticas.

Además, los partidos independentistas de izquierda vasco y catalán (EH-Bildu y ERC) se abstuvieron, lo que generó críticas unánimes de la derecha, que acusa a Sánchez de poner en peligro la unidad nacional con sus concesiones a los secesionistas; los votos negativos procedieron del frente de los partidos de derecha y ultraderecha (Ciudadanos, Partido Popular, Vox), de dos partidos independentistas catalanes (JxCat y CUP) y de varias formaciones regionalistas de tinte conservador.

Tan ajustada fue la votación que la joven diputada Aina Vidal (UP) acudió al Congreso para participar pese a un cáncer agresivo que padece, lo que le valió una ovación unánime de toda la cámara, además de numerosos mensajes de apoyo por parte de los oradores; el debate de investidura que comenzó el sábado estuvo protagonizado por la tensión, con un ambiente bronco y de duros reproches, incluso insultos y descalificaciones personales, por parte de la derecha contra Sánchez, los miembros de su mayoría de gobierno y los partidos independentistas.

La votación de hoy estuvo precedida de llamamientos por parte de la derecha para que algunos diputados socialistas se rebelaran contra Sánchez y frustraran su retorno a la presidencia del Gobierno; esa campaña ha incluido insultos y amenazas por teléfono, redes sociales o pintadas en lugares de residencia de algunos diputados, varias de las cuales fueron denunciadas a la policía.

Muchas de esas amenazas fueron dirigidas al diputado del partido regionalista Teruel Existe, Tomás Guitarte, a quien el Ministerio del Interior tuvo que poner medidas de protección para garantizar su seguridad.

Sánchez denunció, en su intervención antes de la votación, que la derecha ha “tensionado la situación” hasta el máximo, mientras que la portavoz socialista, Adriana Lastra, denunció el “matonismo” de ese bloque.

El líder socialista recalcó que su candidatura era “la única opción de gobierno posible después de dos elecciones generales en el último año” y destacó que a pesar de las presiones de la oposición “va a gobernar en España una coalición progresista porque así lo han decidido los españoles”.

El líder del principal partido opositor, Pablo Casado, acusó a Sánchez de poner “el futuro de España” en manos de los independentistas vascos y catalanes que, si hubieran votado en contra, hubieran hecho imposible su continuidad en el Gobierno.

Sánchez prometerá su cargo mañana ante el rey, según indicaron fuentes del Gobierno; estaba previsto que posteriormente anunciara la composición del Ejecutivo, pero fuentes socialistas aseguraron hoy que no será hasta la semana que viene.