La relación diplomática entre Colombia y Bolivia atraviesa un nuevo episodio de tensión luego de que el Gobierno boliviano decidiera expulsar a la embajadora colombiana en La Paz, Elizabeth García, tras considerar que el presidente Gustavo Petro realizó declaraciones que representan una injerencia en asuntos internos del país andino.
La decisión fue confirmada por el canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, quien indicó que la diplomática fue declarada persona “non grata” debido a las reiteradas intervenciones públicas del mandatario colombiano sobre la situación política boliviana y el proceso judicial que enfrenta el expresidente Evo Morales.
Según el Gobierno boliviano, las declaraciones emitidas por Gustavo Petro en los últimos días vulneraron principios diplomáticos relacionados con la soberanía y la no intervención en asuntos internos de otros Estados, razón por la cual se solicitó formalmente la salida de la representante colombiana del territorio boliviano.
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— Cancillería de Bolivia 🇧🇴 (@MRE_Bolivia) May 20, 2026
Bolivia expulsa a la embajadora de Colombia
La Cancillería boliviana emitió un comunicado oficial en el que informó que la decisión se tomó conforme a las normas internacionales y a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. El documento señaló que la medida busca preservar el respeto mutuo entre Estados y proteger la soberanía nacional.
El Gobierno de Bolivia aclaró además que la expulsión de la embajadora colombiana no significa una ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Sin embargo, sí representa uno de los momentos más delicados en la relación bilateral durante los últimos años.
Fernando Aramayo sostuvo que las declaraciones de Gustavo Petro fueron interpretadas como un respaldo a movimientos políticos que, según las autoridades bolivianas, generan desestabilización institucional en el país. Las afirmaciones del presidente colombiano estuvieron relacionadas con la orden de captura emitida contra Evo Morales.
Gustavo Petro cuestionó proceso contra Evo Morales
En días recientes, el presidente Gustavo Petro había expresado públicamente su desacuerdo con las decisiones judiciales adoptadas en Bolivia contra Evo Morales. El mandatario colombiano cuestionó especialmente la orden de captura emitida por la Fiscalía boliviana dentro de una investigación relacionada con presuntos hechos que involucran menores de edad.
Las declaraciones del jefe de Estado colombiano provocaron reacciones inmediatas en sectores políticos y diplomáticos bolivianos, que consideraron inapropiado que un mandatario extranjero se pronunciara sobre procesos judiciales internos en curso.
Evo Morales, quien gobernó Bolivia entre 2006 y 2019, continúa siendo una de las figuras más influyentes y polémicas de la política boliviana. El exmandatario enfrenta múltiples investigaciones y mantiene una confrontación política con el actual Gobierno boliviano, situación que ha profundizado la polarización en ese país.
Tensión diplomática entre Colombia y Bolivia
La expulsión de la embajadora colombiana se suma a otros episodios de tensión diplomática registrados recientemente en América Latina por diferencias políticas e ideológicas entre gobiernos de la región. Analistas consideran que este tipo de decisiones suele generar impactos temporales en la cooperación bilateral y en las relaciones comerciales y políticas.
Hasta el momento, la Cancillería colombiana no ha anunciado medidas de reciprocidad frente a la decisión adoptada por Bolivia. Tampoco se ha confirmado quién asumirá temporalmente la representación diplomática de Colombia en La Paz tras la salida de Elizabeth García.
Pese al choque diplomático, ambos gobiernos han insistido en que mantendrán abiertos los canales institucionales y el diálogo bilateral. Bolivia enfatizó que la medida no implica una ruptura formal de relaciones y reiteró su disposición a continuar trabajando con Colombia en asuntos de interés común.
Qué sigue tras la expulsión de la embajadora
En los próximos días se espera una respuesta oficial del Gobierno colombiano frente a la decisión adoptada por Bolivia. Expertos en relaciones internacionales señalan que Bogotá podría optar por mantener una postura diplomática prudente para evitar una escalada del conflicto político entre ambos países.
Mientras tanto, el episodio vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los límites de las declaraciones de mandatarios extranjeros respecto a asuntos internos de otros Estados, especialmente en un contexto regional marcado por tensiones políticas y procesos judiciales de alto impacto.
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