Trump sobre Cuba: “Vamos a tomar posesión casi de inmediato”, tras firmar nuevas sanciones al régimen

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Trump anunció el 1 de mayo de 2026, en una cena privada del Forum Club de West Palm Beach, Florida, que Estados Unidos tomará el control de Cuba “casi de inmediato”, en declaraciones que generaron reacciones diplomáticas en toda la región y que coincidieron con la firma de una orden ejecutiva que amplía las sanciones contra el régimen cubano.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronunció la frase ante un auditorio de líderes políticos y empresarios, al referirse a un asistente de origen cubano: “Y él es originario de un lugar llamado Cuba, del que tomaremos posesión casi de inmediato”. El mandatario amplió luego el comentario y lo vinculó con la política exterior en Oriente Medio: “Acabaremos con una primero, me gusta terminar el trabajo”, señaló en alusión al conflicto con Irán. Ese mismo día, Trump firmó una orden ejecutiva que amplía las sanciones contra La Habana en sectores estratégicos como energía, defensa, minería y servicios financieros.

Las declaraciones del presidente estadounidense incluyeron una referencia directa a un posible despliegue militar. Trump describió el eventual envío del portaaviones USS Abraham Lincoln frente a las costas cubanas: “Lo vamos a estacionar frente a La Habana, a unos 90 metros de la costa”, afirmó, y anticipó que ante esa presencia las autoridades del régimen cubano no tendrían “más opción que salir con las manos en alto”. La Casa Blanca no emitió ninguna orden militar formal asociada a estas palabras, que varios medios internacionales describieron como pronunciadas con tono jocoso.

El contexto inmediato de las declaraciones estuvo marcado por la nueva orden ejecutiva firmada el 1 de mayo de 2026, que se apoya en la Ley de Poderes Económicos en Emergencias Internacionales (IEEPA) y amplía el marco establecido por la Orden Ejecutiva 14380 del 29 de enero de 2026, con la que Trump declaró a Cuba una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos. Desde esa fecha, la administración acumuló más de 240 nuevas sanciones contra la isla e interceptó al menos siete tanqueros con destino a La Habana, según datos de CiberCuba.

El secretario de Estado, Marco Rubio, figura central en la política exterior hacia Cuba, acusó al régimen de facilitar la presencia de servicios de inteligencia de adversarios de Estados Unidos “a 90 millas de su territorio” y advirtió que la administración Trump no tolerará esa situación. Rubio también afirmó que reformas económicas en la isla son “imposibles con esta gente al mando”. La nueva orden ejecutiva queda bajo la aplicación conjunta del Departamento de Estado, liderado por Rubio, y del Departamento del Tesoro.

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Cuba rechaza las sanciones de Trump y las califica de “ilegales y abusivas”

La reacción del régimen cubano fue inmediata. El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, calificó las medidas de “repudiables, ilegales y abusivas” y aseguró que “no van a amedrentarnos”. El presidente Miguel Díaz-Canel acusó al gobierno estadounidense de demostrar su “pobreza moral” y sostuvo que las sanciones forman parte de una estrategia de “intimidación y arrogancia”. Rodríguez también interpretó las nuevas medidas como una respuesta al desfile del 1 de Mayo en La Habana, encabezado por el general de Ejército Raúl Castro y el presidente Díaz-Canel, al que asistieron más de medio millón de cubanos según cifras del régimen.

Las sanciones firmadas por Trump afectan no solo a los líderes del régimen, sino también a ejecutivos, funcionarios y personas de cualquier nivel vinculadas al aparato estatal cubano. La orden extiende además las restricciones a los familiares adultos de los sancionados y prohíbe su entrada a Estados Unidos. La Casa Blanca advirtió que cualquier banco extranjero que facilite una “transacción significativa” con entidades cubanas sancionadas enfrentará el cierre de sus cuentas en Wall Street. El impacto económico sobre la isla ya es severo: Cuba registra apagones de hasta 25 horas diarias y una proyección de contracción del PIB del 7,2% para 2026, según la Unidad de Inteligencia de The Economist.

El Senado y el Congreso, divididos frente a la política de Trump hacia Cuba

La nueva política de Trump hacia Cuba generó división en el Congreso de Estados Unidos. El Senado rechazó una propuesta demócrata que buscaba limitar las posibles operaciones militares que el presidente pudiera ordenar sobre La Habana. En el lado republicano, los congresistas de origen cubano Carlos A. Giménez y María Elvira Salazar celebraron la orden ejecutiva. Salazar afirmó que “la era de la política de apaciguamiento ha terminado” y que Washington no permitirá que un régimen alineado con sus enemigos opere a 100 millas de sus costas. La representante Nicole Malliotakis también respaldó las medidas, señalando que Cuba ha albergado fugitivos y provisto refugio a terroristas durante décadas.

Qué sigue en la confrontación entre Trump y el régimen cubano

La administración Trump mantiene una política de presión máxima sobre Cuba que no muestra señales de moderación. El secretario del Tesoro deberá presentar informes periódicos al Congreso sobre la emergencia nacional vinculada a la isla, mientras los departamentos de Estado y del Tesoro quedan facultados para designar nuevos objetivos de sanción. El viceministro cubano Carlos Fernández de Cossío desafió a Washington a levantar las sanciones si cree que los problemas de Cuba son responsabilidad del gobierno, argumentando que Estados Unidos “no se atreve a demostrar sus afirmaciones”. Con el conflicto en Irán como telón de fondo y el USS Abraham Lincoln mencionado como herramienta de presión, la relación entre Washington y La Habana enfrenta su momento de mayor tensión en años recientes.

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